Marc Ortega, tras volver de la Uniraid: “Damos demasiadas cosas por supuestas”

Fecha: jueves, 16 de marzo de 2017 a las 14:30h

Marc Ortega, tras volver de la Uniraid: “Damos demasiadas cosas por supuestas”

Emprendedor y aventurero. Marc Ortega, estudiante de cuarto curso de Dirección de Empresas, emprendió la aventura de la Uniraid el pasado febrero, dentro del equipo Endeavour I, junto con su compañero Joan Cebrián, alumno de ingeniería. Un viaje a través del desierto de Marruecos en el que no solo debían conquistar las dunas sino también a los patrocinadores que les ayudarían a alcanzar sus metas. Un itinerario  de 9 días con ambición de superación personal y, sobre todo, humanitaria, ya que cada coche debía repartir por lo menos 30 kg de material solidario entre las aldeas del desierto.

¿Cómo decidisteis embarcarte en semejante viaje?

Joan Cebrián, mi compañero en el equipo Endeavour I, es un amigo desde los 11 años. Él participó en Uniraid el año pasado y me pareció una aventura muy apasionante y me sugirió que le gustaría ir conmigo en la siguiente edición, si la había. Yo sabía que iba a ser una experiencia que no me podía perder, así que no me lo pensé dos veces.

¿Cómo es la preparación? ¿Cuánto tiempo habéis necesitado para conseguir patrocinadores y cuál ha sido vuestra estrategia para conseguirlos?

Una vez hecho el equipo, creamos una página de Facebook e Instagram. Después de pensar y pensar, redactamos una carta de presentación y un dosier de patrocinio en el que explicamos quienes somos, qué hacemos y qué podemos ofrecer al patrocinador. Nosotros, a cambio, no pedíamos nada en concreto, pues, como bien indica nuestro lema, “cualquier ayuda es mucha”.
Aprovechamos nuestros perfiles para dedicarnos a aquello que mejor se nos daba a cada uno. De los patrocinios y la financiación me encargué yo, así como de la comunicación. Primero recurrí a contactos a los que les pudiera interesar mi oferta y, paralelamente, iba contactando otras empresas.
Además, montamos varios eventos, como, por ejemplo, una macro jornada de pádel solidario, que no hubiera sido posible sin la colaboración de Qoppa Circuits Esportius (empresa recientemente fundada por un gran amigo). El resultado fue impecable. Con acciones como ésta pudimos llegar a cubrir el  presupuesto de 5.095 euros que nos habíamos planteado.

¿Es difícil el proceso de atraer patrocinadores a la causa?

Más que mucho. Desde mi punto de vista, ha habido 3 factores clave para conseguirlo. El primero, es demostrar tu ilusión, tus ganas y tu predisposición y flexibilidad. Otro aspecto fundamental es cuidar a la gente y otorgarle el valor que realmente tiene. Muchos dicen querer colaborar, pero pocos lo hacen. Aquellos que lo hacen, merecen nuestro respeto, afecto y dedicación, con todo lo que eso conlleva. Es importante cuidar al patrocinador tanto antes de la aventura, como después. Finalmente, también nos ha ayudado el hecho de que sea una aventura con espíritu solidario.

¿Cuándo viste claro que llegabas al objetivo?

Desde el momento en que tienes el primer sponsor y te has comprometido con él, ya no te puedes echar atrás. Tienes que ir adelante con todo y luchar para llegar a tu objetivo. Saber que no iba a recibir ninguna ayuda ajena sin yo dar nada a cambio me hizo ponerme las pilas. Realmente, la presión es mucha.
¿Cómo reaccionó tu entorno familiar y amistades al anuncio de que querías hacer el Uniraid?

Algunos con envidia ¿¡Quién no quiere vivir esta aventura!? Lo que muchos no quieren es afrontar todo lo que hay escondido detrás de la diversión. Muchos me llamaban loco y soñador. Ahora que lo hemos logrado sus palabras cambian.

¿Qué ha sido lo más duro de esta aventura?

Te ponen al límite. Cada día te levantas muy temprano (casi de noche), almuerzas, te duchas (muchas veces con agua fría), tragas arena, los recursos son justos y limitados... De 12 a 16 horas diarias con un coche de 25 años a pleno sol por el desierto; siguiendo un “roadbook” con la única ayuda de una brújula y un gran compañero en el que debes confiar al 100%. Ha habido momentos duros, pero con sudor, mucho trabajo en equipo y mucha capacidad de evaluación y decisión, lo hemos hecho posible. La sensación al acabar cada una de las etapas… Ése es el gran premio.

¿Qué esperabais de Uniraid y qué os ha sorprendido?

Lo que más impacta es el contacto con la población. Un día vinieron 160 niños a nuestro campamento, con profesores y padres y pasamos por diferentes aldeas. Hay mucha miseria. Se piensa que en Marruecos no la hay, que hay que bajar más al sur para encontrarte con ella. Vimos muchas aldeas hechas de cuatro casas de paja y arcilla, sin luz ni agua. Ver a niños que no pueden ir a la escuela, que van sucios, ves en sus caras mucha desesperación. Saber que aportamos todo lo que pudimos nos satisface. Sin embargo, aún queda mucho por hacer allí abajo.
Supongo que todo eso te cambia la visión que tienes del mundo
Ahora entiendo por qué la gente viene de allí a buscarse la vida de la forma en la que lo hace. Hay prejuicios, todos los tenemos. Nos creamos una imagen de las personas y tendemos a ponerlas a todas en el mismo saco. Merece la pena, antes de opinar, ir allí y ver cómo lo pasan cada uno de los días de su vida.

Hablas de un viaje lleno de enseñanzas

Empiezas a valorarlo todo mucho más. Al volver aquí te sientes rico por tener agua caliente, luz, un plato caliente y una casa con una familia que te adora. Damos demasiadas cosas por supuestas.
Además de valores humanos, durante el viaje también hemos trabajado mucho los valores que un emprendedor debe tener: la gestión de recursos, la comunicación, la evaluación de alternativas, el liderazgo, la empatía, el trabajo en equipo, la confianza en uno mismo, la constancia o la responsabilidad.

¿Cómo habéis funcionado tu compañero y tú? ¿Qué importancia tiene el equipo en una experiencia como esta?

Dejas de pensar en el “yo”, y empiezas a pensar en el “nos”. El “nos” es la clave.

¿Ha merecido la pena tanto esfuerzo?¿Animaríais a otros universitarios a participar?

Se lo recomiendo a cualquier persona que esté preparada, dispuesta a pasar momentos duros y con ganas de aprender mucho. Cosas que no te enseñan en la universidad, pero que son incluso más importantes.

Marc Ortega