La gestión de la comunicación en el tránsito de la tutoría al mentoring

Fecha: viernes, 03 de febrero de 2017 a las 09:00h

La gestión de la comunicación en el tránsito de la tutoría al mentoring

Estudiar en la universidad no es una etapa más del itinerario educativo, es una época llena de significado en la que el estudiante se abre el mundo, toma decisiones y esboza el trazo de su futuro vital y profesional. Ante ello, la universidad ha de dar una respuesta que esté a la altura, potenciar la autonomía e iniciativa del alumno y, al mismo tiempo, acompañarlo y orientarlo en su crecimiento. En este aspecto, emerge uno de los rasgos distintivos de nuestra universidad: las tutorías.

Con el objetivo de desarrollar el rol de tutor y permitir que realmente sea una intervención integradora de todos los planos que influyen en el tutelado, el vicerrectorado de Estudiantes puso en marcha el proyecto de formación de mentores universitarios. Recientemente se ha celebrado una nueva sesión. La idea es que esta formación ayude a hacer el tránsito de la tutoría tradicional al mentoring.

Como señala el conductor de estas sesiones, el psicólogo y coach Francisco-Solano Romero, el mentoring implica romper con los roles que situaban al tutor en un plano de superioridad frente al estudiante. En el nuevo paradigma no importa quién enseña y quién aprende porque el objetivo que se persigue es “desarrollar el talento” del joven y el supuesto del que se parte es que “el alumno está lleno de capacidad y potencial”. “Si un profesor está con un alumno una serie de horas y no sabe decir cuál es su talento, es que tiene un problema”, advierte Romero.

En la última de las sesiones (‘El perfil del mentor de excelencia. Herramientas de comunicación’) los tutores han trabajado una herramienta fundamental para conectar con el tutelado y guiarlo en el descubrimiento de su talento: la comunicación. Los participantes se han centrado en los cuatro ejes que, según ha expuesto Francisco-Solano Romero, vertebran un diálogo productivo: feedback, observación y análisis de las transacciones, conexión con la percepción y las necesidades del tutelado y control de los circuitos de estrés y comunicación improductiva.

Como premisa para potenciar el talento, Romero ha destacado la eficacia de gestionar y administrar reconocimientos incondicionales, “por lo que somos y no por lo que hacemos”, y de saber transmitir un buen ‘feedback’. En este aspecto, es fundamental controlar los propios prejuicios y transmitir un mensaje ceñido a los hechos en el que no haya carga valorativa.

Francisco-Solano Romero