Laura Busto, alumni del máster de Gestión y Comunicación de Entidades Sociales y solidarias, ha sido galardonada por el Premio Cáritas Diocesana de Barcelona al mejor trabajo de final de máster

Fecha: jueves, 05 de abril de 2018 a las 17:15h

“Las políticas de desarrollo local deberían situarse en lo cotidiano”

Laura Busto, alumni del máster de Gestión y Comunicación de Entidades Sociales y solidarias, ha sido galardonada por el Premio Cáritas Diocesana de Barcelona al mejor trabajo de final de máster de contenido social. La Cooperativa como activo a la conservación y el desarrollo local es un trabajo que gira en torno a una “propuesta de actuación para el municipio de Miranda de Ebro (Burgos)” mediante la creación de Enzima Sociedad Cooperativa.

¿Cuál era el planteamiento de tu trabajo?

La idea surgió como un posible modelo de actuación para superar la realidad de pérdida de actividad económica en dicha localidad desde 2012. Lo que pretendía era subrayar que es ahora cuando se debe hablar de la economía circular, aquella en que los productos recorren un ciclo y nada se desperdicia del todo. Una economía donde la regla de las tres erres (reducir, reusar, reciclar) alcanza por fin su auténtica dimensión. La economía circular es, ante todo, un enfoque de muy alta sinergia social, ambiental y económica.

¿Crees que es posible llevar a la realidad a Enzima?

Sin duda. La puesta en marcha en Miranda de Ebro de esta primera cooperativa, ENZIMA Soc. Coop, especializada en la economía social y sostenible, viene a cubrir la necesidad de las empresas que hayan surgido o puedan surgir en el marco de esta nueva economía, siempre dinámica y creativa. Su objetivo es fomentar entre ellas una organización con actividades vinculadas al medio ambiente y canalizar la inversión hacia actividades sostenibles. La idea es que los proyectos se agrupen, haciéndose competitivos, propiciando así la evolución sostenible de los nuevos negocios con un alto potencial de crecimiento. Por lo tanto, el perfil de esta nueva iniciativa será el de una cooperativa dedicada a la construcción de un desarrollo comunitario, basado en las relaciones sostenibles entre los seres vivos y su ambiente.

¿Crees que todavía existe en la ciudadanía una resistencia hacia lo novedoso y sostenible?

El interés del sector empresarial por el medio ambiente está muy relacionado con las demandas de los consumidores. Cada vez es más común que sus clientes sean personas con “conciencia ambiental”, es decir, que tienen un estilo de vida en el que se preocupan por el medio ambiente y al realizar sus compras cotidianas exigen que los productos o los servicios que requieren se acoplen a su forma de pensar y de vivir.

La finalidad es poner en marcha las medidas oportunas para no dañar al medio ambiente y comercializar un producto o un servicio final que no cree ningún tipo de contaminación, que no genere desperdicios y que se haya creado optimizando recursos.

¿Qué medidas consideras necesarias para poder atender de una manera eficiente la gestión ambiental local?

Es fundamental centrarnos en la ESS, ya que en los últimos tiempos se ha situado en la agenda de los entes locales con una fuerza que probablemente encuentra una explicación en la necesidad de ampliar la capacidad de respuesta de las políticas que buscan dinamizar las economías y los mercados de trabajo locales, en un momento en que tanto los presupuestos como las atribuciones de las administraciones locales atraviesan graves dificultades.

En una de las conclusiones de tu TFM explicas que los gobiernos locales no priorizan la gestión ambiental, ¿cuáles crees que son las causas?

Las políticas de desarrollo local no deberían situarse tanto en la lógica tradicional (urbanismo, polos de desarrollo, planes de empleo…), sino más bien en los ámbitos propios de la cotidianidad en todas sus dimensiones: rehabilitación de viviendas, nuevas formas de producción agrícola y de distribución, dinámicas y redes de consumo, cuidado y explotación de bosques, educación a lo largo de la vida, aspectos vinculados a la autonomía de todas las personas, con especial atención a la gente mayor, la innovación y extensión de red, la producción alternativa, la sostenibilidad ecológica, la salud comunitaria…

Se trata de avanzar hacia políticas de desarrollo local que tengan como objetivo construir entre todos dinámicas de subsistencia y de producción, resilientes, compartidas y solidarias. Para ello, tiene bastante sentido que sean abordadas desde el ámbito más próximo al territorio que ligan perfectamente con la idea de desarrollo económico local, construyendo comunidad y compromiso colectivo.

¿Cuál crees que puede ser el principal problema de tu proyecto? ¿Y el primer éxito a corto plazo que podría lograr?

Considero que el problema fundamental para que no se lleve a cabo mi propuesta puede ser la falta de prioridad política e institucional de los gobiernos locales en la gestión ambiental. Esta poca relevancia en los planes locales, genera fundamentalmente que no se asignen recursos económicos y financieros para esta clase de proyectos.

Cabe destacar que en Miranda de Ebro existe cierta voluntad a la hora de llevar a la práctica esta serie de iniciativas ambientales, el primer éxito a corto plazo ha sido la aprobación por parte del Ayuntamiento de la implementación de una de las líneas de actuación que planteo en el documento.

¿Qué significa para ti haber sido galardonada con la distinción de Cáritas Diocesana de Barcelona?

Una enorme satisfacción. Es de agradecer que haya instituciones que estén a favor de poder llevar a la práctica proyectos que quieren trabajar por un desarrollo económico sostenido desde una sociedad que respete el medio que la rodea. A su vez, este hecho da mayor visibilidad a personas como yo, quienes trabajamos sólidamente con la pretensión de fortalecer la capacidad de los entes locales a la hora de dinamizar la actividad económica, el empleo y, sobre todo, para facilitar que las personas puedan ser protagonistas del fortalecimiento de su comunidad y de la satisfacción de sus necesidades.

Entrevista realizada por Anna Casas Vaqueiro, estudiante de Periodismo

Premio Cáritas